Guatemaltecas y Guatemaltecos
El año que está por terminar será quizás el primero en que miles de niñas y niños pudieron estudiar gratuitamente y sus familias pudieron asistir al centro de salud sin tener que pagar por ello. Ojalá no sea el último.
Las últimas semanas se han caracterizado por una discusión pública alrededor de la propuesta de ajuste tributario que mi Gobierno presentó para su aprobación al Congreso de la República.
Ha habido mucha propaganda en contra y campañas de desinformación y confusión, queriendo hacer creer que ese ajuste de impuestos afectará a los menos favorecidos y a la clase media.
Yo no quiero polemizar ni confrontar con quienes están haciendo esas campañas.
Quiero en esta ocasión hacer una reflexión desde mi condición de Jefe de Estado, de representante y promotor de la unidad nacional y desde el mandato constitucional de la búsqueda del bien común.
Quiero decirles que el ajuste tributario que he propuesto es un asunto de unidad y de interés nacional. Si lo aprueba el Congreso de la República, ganará el país: ganarán los más pobres, porque recibirán mejores servicios de salud, educación y desarrollo rural; ganarán las 333 municipalidades del país, porque tendrán mayores recursos para atender las grandes necesidades locales; ganarán los millones de niñas y niños porque tendrán maestros para que les den clases y aulas dignas para recibirlas.
También ganarán cientos de miles de familias que podrán seguir teniendo acceso gratuito a la salud; y ganará cada guatemalteca y guatemalteco que desea que termine la inseguridad, el crimen y la delincuencia.
Pero también quiero que seamos claros: también los empresarios se beneficiarán del ajuste tributario que aprobará el Congreso de la República. ¿Por qué digo esto?
Ganarán porque al tener una población con más educación y saludable, somos un país más competitivo y ellos tendrán mejores negocios.
Ganarán porque al tener un país mejor atendido a través de todas la municipalidades, habrá más estabilidad, más gobernabilidad e incluso mayor consumo y mejores negocios.
Ganarán también porque Guatemala podrá disponer de muchos más policías que permitirán contar con un país más seguro, al seguir atacando a la delincuencia común y al crimen organizado, tanto frontalmente, como desde las causas que la provocan.
Los empresarios también se beneficiarán de que las calificadoras de avances y estabilidad económica nos sigan calificando bien, como lo han hecho en esta administración.
Quiero confiar en que todos los sectores del país asumiremos el ajuste tributario como un asunto de unidad y de interés nacional.
En las manos de las diputadas y los diputados del Congreso de la República se encuentra la posibilidad de que demos un nuevo paso en la construcción de un mejor país. Ellas y ellos tienen una inigualable oportunidad de estar a la altura del reto que se presenta y quiero confiar que sabrán escuchar a todos los alcaldes del país.
Sabrán escuchar a las niñas y niños, a las personas necesitadas de salud, a la gente del campo que quiere desarrollarse económica y socialmente, a todo el país que clama por más seguridad, y sabrán interpretar que la mejor contribución al desarrollo empresarial será contar con un país con una población con mejores condiciones para una vida digna.
Por eso, es preciso hacerle ver a los diputados de nuestro departamento o distrito que es necesario que el Estado invierta en el futuro de todos nosotros.
Hagamos este compromiso cívico por el bien común. Sumemos cada quien lo que nos toca aportar. Pongamos todos lo que nos toca para construir un país en el que dejemos atrás a la pobreza, la falta de educación, salud y seguridad y en el cual podamos comenzar a ver sonreír a todas las niñas y niños.
Gracias por su atención