Esfuerzo, coordinación y disciplina requiere la apertura de un Comedor Social

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Dionisio Romeo López es una persona de la tercera edad que debe viajar de una comunidad rural hacia la cabecera departamental de San Marcos para estar con su esposa, que se encuentra internada en el hospital nacional de esa localidad.

Aunque la atención es gratuita Dionisio debe contar con algunos recursos para comprar a su paciente algunos artículos de limpieza personal, así  como para sufragar sus alimentos.

No le ha contado a su esposa, pero apenas si le quedan algunos centavos para desayunar y almorzar y en ocasiones solo puede hacer alguno de ambos tiempos de comida.

La historia de Martín se parece a la de muchos usuarios del  Comedor Social que el Ministerio de Desarrollo Social abrió en San Marcos en septiembre de este año.

Una opción para aliviar el hambre

Para muchas personas, la apertura de esta sede, tanto en San Marcos como en otros departamentos del país y en la capital, ha significado un apoyo para aliviar, al menos en parte, sus problemas económicos.

Por ello, este programa ayuda a cientos de guatemaltecos que por motivos de trabajo, salud, trámites, entre otros, deben salir a las cabeceras municipales o departamentales sin la certeza de que lograrán desayunar o almorzar.

Asimismo, presta atención a muchas familias numerosas, para quienes es difícil contar con el dinero suficiente para dar de comer a los niños todos alimentos que contengan los nutrientes que sus cuerpos en desarrollo necesitan.

De esa cuenta, el programa Comedores del Mides no solo aporta un plato de comida para saciar el hambre, sino que desarrolla todo un programa de alimentos que busca brindar una dieta balanceada y con los tres grupos alimenticios que el ser humano debe ingerir para llevar una vida digna.

El menú de los Comedores es variado y presenta un ciclo de seis semanas, más dos de contingencia. Cada menú debe contener un 55% de Carbohidratos, un 20% de Proteínas y un 25% de grasas, con un valor calórico de 640 kcal, para los desayunos; y 1020 kcal, para los almuerzos.

Con ello, el programa no solo garantiza el acceso a la alimentación y realiza un importante aporte contra la desnutrición, sino que además instruye a las familias, sobre las buenas prácticas alimenticias y contra la malnutrición.

Trabajo en equipo

Poner en marcha un programa como el de Comedores requiere de un trabajo en equipo que requiere dedicación y esfuerzo, pero sobre todo coordinación y disciplina, pues no es fácil la elaboración, traslado y entrega a los usuario final de alrededor un promedio de entre 600 y 800 raciones diarias de comida en cada sede del programa, del cual ya suman 27 en todo el país, por lo que diariamente se deben preparar alrededor de 18,900 raciones para todo el país.

Es por ello, que las empresas proveedores deben contratar suficiente personal para que no existan atrasos y que los guatemaltecos que lo requieran puedan recibir sus alimentos a tiempo y nadie se quede sin su almuerzo o desayuno.

El esfuerzo es grande y requiere de mucha voluntad y deseo de servicio, pero todo vale la pena cuando un beneficiario como Dionisio comenta: “Estoy asombrado porque estoy viendo este comedor que es muy bueno, pues ayuda a muchas personas. Muchas gracias”.